viernes, 30 de octubre de 2009

DOSSIER VI EL LABORATORIO DE LA MUERTE

Los virus emergentes aparecen sobre la faz de la tierra como verdaderas plagas, que presagian la muerte y nuevas desgracias. Las tecnologías actuales permiten aumentar considerablemente los reservorios de cepas de cultivos microbianos, bacteriológicos y virales, sobre todo los de nivel 4, que son los de máxima peligrosidad. Acerca de esto, les recomiendo la lectura del libro “Zona caliente” (Hot Zone) de Richard Preston, un bestseller de investigación acerca del virus ébola y la creación de las bioarmas capaces de destruir a gran parte de la humanidad, como el virus del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, Sida, creado en un siniestro laboratorio como un arma étnica, concebida originalmente para destruir a la raza negra y los elementos inferiores y dejar indemnes a los blancos. Para que dejar de hablar también, sobre la Influenza Humana, o la AH1N1 etiquetada elegantemente o llamemosle vernaculamente, Gripe Porcina, inventada por un grupo selecto de la cofradía Illuminnati, para bajar la tasa de la población en lugares estratégicos (México, Estados Unidos de Norteamerica, entre otros) y la Gripe Aviara lanzada sin piedad en los confines orientales; Estas plagas, creadas en los laboratorios de la muerte, cumplirán el Apocalipsis del fin de los tiempos.
Armagedón a las puertas.
La guerra del futuro está viniendo y los ejércitos se preparan para la batalla final. El Apocalipsis describe con lujo de detalles este enfrentamiento que será la “madre de todas las batallas”. La confrontación más grandes de todos los siglos será una guerra galáctica: el ejército mundial unificado del fin de los tiempos contra el ejército del Mesías que viene, desde el extremo del cielo, a establecer su Reino, que gobernará el mundo por mil años.